Murmuraciones. Griteríos. Insultos. Amenazas. Sectarismo. Son las sensaciones que provocan numerosas tertulias de televisión y radio. Ya sea sobre política, deporte o cotilleos. En España y en otros países. Son periodistas con prejuicios que tampoco ven, ni escuchan (más allá de oír), ni conversan. Traicionan su misión de comunicar y se dejan seducir por bochornosos espectáculos que solo generan ruido. Lamentablemente, justifican toda esa carnaza, peleas y escándalos porque multiplican la audiencia y, por tanto, los ingresos. Pero, ¿merece la pena desprestigiar así el Periodismo, arrastrar esa perversa y viciosa comunicación a la sociedad? Sigue leyendo para razonar y ver ejemplos de cómo combatirlo desde tu propia casa para reordenar nuestras cabezas.
Reflexiones sobre Periodismo y Comunicación de calidad y valor. Se apoyan en más de 30 años de experiencia personal en gabinetes, agencias, periódicos y televisiones. Intenta despertar conciencias, recordar quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos... Y, especialmente, acompañar a los profesionales para sentir que no estamos solos en esta feliz lucha por servir a la sociedad, sembrando un poquito de paz y alegría a nuestro alrededor, ahogando el mal en abundancia de bien.