El buen periodismo (riguroso, honrado, valiente y responsable) es humano. No es frío ni insensible. Emociona. Por eso, dignifica la profesión que un periodista llore en directo. Eso sí, siempre y cuando sea de forma sincera. Sin sensacionalismos. Ni falsedades. Ni hipocresías. Ni vanaglorias. Y cuando sea por un motivo trascendente, vital. No frívola. Ni insustancial. Ni veleidosa. ¿Dónde está el límite? ¿Sabemos reconocer las lágrimas nobles que nacen del corazón y no del espectáculo para ganar audiencia? Un ejemplo reciente de cómo los profesionales de los medios de comunicación también lloran es el de Anderson Cooper , conocido presentador de la CNN a quien se le quebró la voz en directo cuando recordaba las personas que habían fallecido en el tiroteo de Orlando, Florida ( puedes verlo aquí ). Te ofrezco más casos de compañeros y compañeras periodistas que no pudieron ocultar sus sentimientos informando... De buena fe.
Reflexiones sobre Periodismo y Comunicación de calidad y valor. Se apoyan en más de 30 años de experiencia personal en gabinetes, agencias, periódicos y televisiones. Intenta despertar conciencias, recordar quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos... Y, especialmente, acompañar a los profesionales para sentir que no estamos solos en esta feliz lucha por servir a la sociedad, sembrando un poquito de paz y alegría a nuestro alrededor, ahogando el mal en abundancia de bien.